Colombia

¿Paz para Colombia? (06.12.2012)

Sobre las perspectivas de éxito de las negociaciones entre las FARC y el Gobierno de Colombia

© Don Olito. Publicación y difusión en otros espacios solamente con la autorización del autor. Ambato, Ecuador, el 6 de noviembre 2012.

Por cuarta vez en la historia de casi 50 años de violencia y guerra civil entre las FARC y Colombia, los partidos conflictivos se sienten a una mesa de diálogo. Mientras que los últimos tres intentos dentro de los 20 años pasados de negociar una agenda de paz en Colombia fracasaron, esta vez parece ser diferente. Varios observadores internacionales estiman que las negociaciones que se iniciaron hace aproximadamente tres semanas podrían probablemente poner punto final al conflicto considerado el “más antiguo del hemisferio occidental”.

Las razones por las cuales el directorio general de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) entabla un nuevo intento de discusiones y negociaciones son la debilidad política y militar que están sufriendo los rebeldes de extrema-izquierda y la pérdida de respaldo y credibilidad en la población rural colombiana.

Tras las matanzas de varios altos funcionarios de las FARC, dentro de ellos el dirigente Alfonso Cano hace un año, y el diezmo continuo de combatientes por la Fuerzas Armadas de Colombia, el grupo guerrillero se encuentra en estado fuertemente debilitado. No obstante, el ejército y la policía colombiana no lograron a conseguir una victoria militar definitiva contra los guerrilleros que se auto consideran como marxistas.

Las condiciones para las negociaciones parecen ser más favorables que en los intentos anteriores,  ya que el presidente actual de Colombia, Juan Manuel Santos, está a favor mientras que su antecesor Álvaro Uribe (2002-2010) se negaba a cualquier forma de discusión con las FARC. Las dos partes, los guerrilleros y el Gobierno, saben que una victoria militar definitiva es muy improbable, lo que les ha llevado a la conclusión de reabrir de nuevo un proceso de paz. Pese a la euforia del inicio de las negociaciones no se debe de olvidar que la cantidad de los temas que se discutirán, la gravedad y la longitud del conflicto armado perturban las expectativas del mismo.

El siguiente análisis tratará en primer lugar una breve explicación del surgimiento del conflicto y la agenda de negociación. Después, se discutirá, si el nuevo proceso de negociación puede llevar a una paz en Colombia.

„Me gusta ponerme retos difíciles“, dijo el mandatario colombiano Santos poco después de su asunción del mando el 7 de agosto 2010.[1] Para la segunda parte de su período legislativo se reservó una tarea especialmente ambiciosa. Después de tres intentos fallados de negociaciones para terminar el conflicto armado Santos proclamó el 4 de septiembre 2012 que unos delegados de las FARC y del Gobierno habían firmado un acuerdo en La Habana (Cuba) para terminar siglos de violencia y establecer la paz en el país.[2]

El “Conflicto Armado en Colombia” o la “Guerra Civil Colombiana” es un conflicto interno asimétrico de baja intensidad que empezó hace 48 años.[3] Las partes involucradas en este conflicto son el Gobierno de Colombia, respectivamente las Fuerzas Armadas, la Marina, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional que reciben aportes y ayuda militar, financiera y logística de los Estados Unidos de América (EEUU). Los beligerantes opuestos son distintos grupos rebeldes con tácticas guerrilleras de los cuales los más importantes que hoy en día siguen activos son las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sus fuentes financieras más importantes provienen del narcotráfico o sea de la cooperación con carteles y narcotraficantes. Un tercer conglomerado de actores involucrados son los paramilitares, grupos armados de extrema-derecha, parcialmente tolerados por el Gobierno de Colombia que justifican su existencia y su acciones con la lucha contra las guerrillas. Los paramilitares proclaman que quieren apoyar a las Fuerzas Armadas militarmente. A todos los tres grupos de actores (Gobierno, guerrillas y paramilitares) se les ha comprobado varias veces de tener relaciones y cooperación con distintos carteles de droga. Para las guerrillas o los paramilitares, la colaboración con los narcotraficantes o el propio negocio con estupefacientes ilegales le posibilitan su supervivencia y el mantenimiento de sus acciones.[4]

Es difícil entresacar las razones de un conflicto armado de tal dimensión. Un factor fundamental en la cultura política colombiana es la polarización política entre “conservadores” y “liberales” que surgió después de la independencia del país (1810/1819) y que se mantiene de cierta forma hasta la actualidad. El estallido del conflicto armado se atribuye al homicidio de Jorge Eliécer Gaitán, un político liberal, en el año 1948. De igual forma contribuyeron al conflicto las desigualdades extremas entre los latifundistas y los campesinos que habitan las zonas rurales, sobre todo en los departamentos orientales de la selva amazónica.[5] Por consiguiente, algunas partes de los campesinos rurales se radicalizaron y fundaron organizaciones guerrilleros y rebeldes de los cuales las FARC se hicieron las más influyentes o conocidas. En los años noventa tenían un gran auge militar pero desde 1998 el poder y la influencia de las FARC declina cada vez más, debido a la ampliación gradual de las Fuerzas Armadas con la ayuda militar de EEUU y el descenso del respaldo en las zonas rurales.[6] La mayoría de periodistas e investigadores se explican la voluntad de las FARC de volver a la mesa de negociaciones por posición débil.

Las pre negociaciones en agosto y septiembre en La Habana que fueron acompañadas por Cuba y Noruega como “garantes” y por Venezuela y Chile como “acompañantes” producían una agenda que contiene seis puntos principales. 1) Desarrollo agrario integral, en especial en las zonas rurales, 2) Participación política, 3) Tregua y fin del conflicto, 4) Solución al problema de las drogas ilícitas, 5) Víctimas (del conflicto armado), 6) Implementación, Verificación y refrendación con una posible firma de un acuerdo final entre los negociantes.[7]

Muchos medios de comunicación estaban presentes el 17 de octubre de 2012 en el Hotel Hurdalsjoen cerca de Oslo, la capital noruega, cuando las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC inauguraron la primera ronda de prensa.[8] Los discursos de los negociantes no se parecían mucho. Mientras que Umberto de la Calle, líder de la delegación del Gobierno expresó el deseo de la población colombiana para la paz, elogió a las FARC de haber respetado los compromisos hechos y también mencionó la posibilidad de redactar una posible nueva Constitución para el país, Iván Márquez, miembro del secretariado de las FARC criticó fuertemente al Gobierno.[9] El guerrillero Márquez, considerado como uno de los más importantes estratégicos políticos de la banda terrorista, hizo hincapié en la política de suelo del Gobierno, en su opinión totalmente fracasada, y exigió la nacionalización de todas las industrias.[10] Problemático en su discurso era también el hecho de pronunciar datos falsos o muy equivocados de los índices de pobreza o desigualdad en Colombia.[11]

Después de la inauguración del actual proceso de paz en Oslo, se continuarán las discusiones de la agenda establecida el 15 de noviembre en La Habana. Hasta ahora no se ha llegado a un cese de fuego, que recién será el tercer punto de la agenda. Como comunicó el director de la Policía Nacional de Colombia en una entrevista, las operaciones militares están en plena actividad.[12] En los últimas dos semanas se reportaron actividades de paramilitares en el Valle del Cauca y las FARC asesinaron a seis policías en la misma región. Sin embargo, para hacer posible las negociaciones, se revocaron temporalmente las órdenes de retención para sus delegados. El director de la Policía Nacional subraya que las negociaciones son la “única posibilidad para los FARC de quedar vivos”.[13]

Mientras que al inicio de las negociaciones en Oslo predominaba la euforia sobre la reapertura del proceso de paz, más tarde también es escuchaban voces pesimistas. Está problemático que no participan grupos y actores de la sociedad civil y que el proceso todavía no involucra al segundo grupo guerrillero, el ELN, que ejerce control sobre algunas zonas en los departamentos de Nariño, Cauca y Chocó. [15] Los críticos también argumentan que las diferencias ideológicas entre las FARC y el Gobierno son demasiado grandes.[14]

Al contrario también se pueden mencionar aspectos positivos como la gran aprobación del proceso de paz en la población colombiana. Según una encuesta de Datexco, más de 67% de las colombianas y los colombianos apoyan las negociaciones.[16] El clima político también es más favorable que en antes de 2010, cuando Uribe tuvo muchos éxitos contras las FARC pero hasta hoy en día rechaza cualquier tipo de negociación, aunque muchos expertos militares creen que una victoria militar es muy improbable.[17]

¿Cuán realista es, que las negociaciones actuales conllevan a una paz estable y duradera, como lo propone la meta de la agenda?

Un cese rápido del conflicto armado en Colombia no parece muy probable, pese a los esfuerzos de ambos lados. Un obstáculo importante es el hecho de  que no todas partes de las FARC apoyan al proceso y que a parte de ellas también sigue operando el ELN. Este ha declarado unilateralmente que está apoyando el proceso pero formalmente todavía no forma parte del mismo.

Todavía no existen propuestas claras como puede realizarse un proceso de superación o enfrentamiento crítico con el pasado de las atrocidades cometidas por las FARC, los paramilitares y los militares de los ejércitos colombianos. En posible discusión está el modelo de una “Comisión de Verdad y Reconciliación” que se realizó por ejemplo en Perú (Sendero Luminoso, guerra civil) o en Argentina y Chile (Dictaduras militares). Hay muchas preguntas abiertas como la indemnización de las víctimas y  sus familiares. También resultaría difícil proporcionar, explicar y justificar a las víctimas como los terroristas de las FARC podrían tener participación política en el país.

Otra dificultad para una Colombia en paz es el enredo profundo de las FARC y del ELN en el tráfico ilícito de estupefacientes, principalmente en la elaboración y comercialización de la cocaína. El tráfico de drogas les produce márgenes de ganancia enormes. Pese a que la agenda de negociación prevé hablar sobre programas de substitución con las cuales se quieren convencer a los campesinos de plantar productos alternativos y no plantas de coca para la producción de cocaína, la realidad demuestra que estos incentivos no tienen éxito. Programas similares en Perú y Bolivia no han podido reducir las áreas de plantaciones de coca ni la elaboración de la cocaína.

El problema de violencia en Colombia no es solamente un problema con las FARC o con el ELN, sino que está inmediatamente conectado con la ilegalidad de las drogas y las ganancias tremendas que conlleva el tráfico con los narcóticos. Sería indudablemente un paso significativo e histórico cuando se lograra un tratado de paz con las FARC pero también sería ingenuo pensar que la violencia acabaría con una tregua de los militantes guerrilleros. El Conflicto Armado de Colombia que empezó hace 50 años por desigualdades masivas, pobreza rural extrema y división política en el país no se podrá resolver sin reflexionar y hacer un giro en las políticas antidrogas fracasadas.


[1] El Comercio (Ecuador), 29.10.2012, p. 2.

[2] International Crisis Group: Colombia: Peace at Last. Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012, S. 34

[3] …”is an ongoing asymmetric low-intensity armed conlict”. InSight Crime: http://www.insightcrime.org/organized-crime-profile/colombia, 02.11.2012

[4] Para una explicación detallada del estallido y proceso del conflicto vea InSight Crime: http://www.insightcrime.org/organized-crime-profile/colombia y International Crisis Group: Colombia: Peace at Last? Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012.

[5] Insight Crime: http://www.insightcrime.org/organized-crime-profile/colombia, 02.11.2012

[6] Los EEUU transfirieron entre 200 y 750 millones de dólares de ayuda militar a Colombia de 2000 a 2011.

[7]RCN Radio: http://www.rcnradio.com/noticias/puntos-del-acuerdo-de-negociacion-entre-gobierno-y-farc-18177, 29.10.2012. Übersetzung des Autors.

[8] El País: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/18/actualidad/1350553760_147710.html, 29.10.2012

[9] Amerika21: http://amerika21.de/nachrichten/2012/10/65785/oslo-friedensgespraeche, 29.10.2012

[10] Economist Intelligence Unit: http://country.eiu.com/article.aspx?articleid=1469698331&Country=Colombia&topic=Politics&subtopic=Forecast&subsubtopic=Political%20stability&u=1&pid=1439650128&oid=1439650128&uid=1, 29.10.2012

[11] Márquez declaró que más de 65% de la población colombiana vive en pobreza, en realidad son 44%. Afirmó que Colombia ocupa el puesto tres en la lista de los países con mayor desigualdad en el mundo (Coeficiente de Gini), en realidad ocupa el puesto diez, mientras que más de 30 países, la mayoría subsaharianos no están listados. Fuentes: Banco Mundial, PNUD y CIA Factbook. El discurso de Márquez se puede leer aquí: http://prensarural.org/spip/spip.php?article9438, 29.10.2012

[12] El País: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/27/actualidad/1351360663_417754.html, 29.10.2012

[13] Ibíd.

[14] Real Instituto Elcano: http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari70-2012_murillo_colombia_negociacion_paz_2012, 29.10.2012

[15] El ELN declaró que apoya al proceso pero no está involucrado formalmente. El Comercio (Ecuador): http://especiales.elcomercio.com/2012/10/farc/#.UI8zJFE0iSo, 29.10.2012.

[16] El Comercio (Ecuador) (29.10.2012), p. 2.

[17] International Crisis Group: Colombia: Peace at Last? Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012, S. i.

 

Frieden für Kolumbien? (02.11.2012)

Über die Erfolgsaussichten der Gespräche zwischen FARC und Regierung

Bereits zum vierten Mal in der fast fünfzigjährigen Geschichte der gewaltsamen Auseinandersetzung zwischen den FARC und der kolumbianischen Regierung setzen sich die Konfliktparteien an den Verhandlungstisch. Im Gegensatz zu den drei gescheiterten Versuchen innerhalb der letzten 20 Jahre räumen internationale Beobachter den derzeitigen Gesprächen weitaus höhere Chancen ein, einen Friedensprozess einzuleiten, der dem Konflikt, der oft als der “älteste Konflikt in der westlichen Hemisphäre” bezeichnet wird, ein Ende bereiten soll.

Die Gründe, die ein Ende des Konflikts und konstruktive Verhandlungen für beide Seiten attraktiver erscheinen lassen, sind für die FARC deren militärische Schwäche und der massive Verlust an Glaubwürdigkeit und Rückhalt in der kolumbianischen Landbevölkerung.

Nach der Tötung von führenden Persönlichkeiten der FARC, darunter deren Anführer Alfonso Cano vor etwa einem Jahr und der sukzessiven Dezimierung der Rebellen durch die kolumbianische Nationalarmee in den letzten Jahren, sind die FARC sowohl militärisch als auch politisch so schwach wie seit vielen Jahren nicht mehr. Nichtsdestotrotz ist es den kolumbianischen Streitkräften ungeachtet der enormen Anstrengungen und Offensiven in den letzten zehn Jahren nicht gelungen die marxistisch inspirierte Guerilla-Organisation zu zerschlagen.

Die Bedingungen für die Verhandlungen sind zwar erfolgsversprechender als zuvor, auch gerade weil der aktuelle Präsident Kolumbiens Juan Manuel Santos im Gegensatz zu seinem Vorgänger Álvaro Uribe (2002-2010) Friedensverhandlungen positiv gegenüber eingestellt ist. Außerdem ist beiden Seiten klar, dass für sie ein rein militärischer Sieg sehr unwahrscheinlich ist. Bei aller Euphorie über den eingeleiteten Prozess darf jedoch nicht außer Acht gelassen werden, dass die Fülle der behandelten Themen sowie die Schwere und die Länge des gewaltsamen Konfliktes die Erfolgsaussichten des Verhandlungsprozesses trüben.

Die folgende Analyse wird neben den Verhandlungsgegenständen kurz einen historischen Blick auf den Konflikt werfen, sowie anschließend kritisch diskutieren, ob die Verhandlungen zu einem Frieden in Kolumbien führen könnten.

“Ich mag es, mir schwierige Ziele zu setzen”, sagte Kolumbiens Präsisdent Santos kurz nach seinem Amtsantritt am 7. August 2010.[1] Für die zweite Hälfte seiner Legislaturperiode hat sich der aktuelle Amtsträger ein besonders ehrgeiziges Ziel vorbehalten: Nach bereits drei missglückten Verhandlungsversuchen um den langjährigen Bürgerkrieg in Kolumbien zu beenden, verkündete Santos am 4. September 2012, Vertreter von Regierung und FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, Revolutionäre Streitkräfte Kolumbiens – Armee des Volkes) hätten in Havanna ein Abkommen unterzeichnet, in dem beide Seiten bekräftigten, ein Ende des Konflikts anzustreben und einen stabilen und dauerhaften Frieden im Land herstellen zu wollen.[2]

Der “bewaffnete Konflikt in Kolumbien” oder der “Kolumbianische Bürgerkrieg” ist ein etwa 48 Jahre andauernder, asymmetrischer bewaffneter Konflikt schwacher Intensität.[3] Die Konfliktparteien sind auf der einen Seite die kolumbianische Regierung inklusive Nationalarmee, Marine, Luftwaffe und Nationalpolizei, die militärisch, finanziell und logistisch massiv von den Vereinigten Staaten von Amerika (USA) unterstützt werden. Auf der anderen Seite kämpften bzw. kämpfen verschiedene Rebellenorganisationen mit Guerilla-Taktiken, von denen die bekanntesten, einflussreichsten und heute noch aktiven Gruppen die FARC und der ELN (Ejército de Liberación Nacional, Armee der nationalen Befreiung) darstellen. Diese werden wiederum von verschiedenen Drogenkartellen unterstützt. Eine dritte Gruppe von beteiligten Akteuren stellen die sogenannten Paramilitärs da, rechte bis rechtsextreme bewaffnete Gruppen, die ihre Existenz und ihr Handeln mit der Bekämpfung der linksextremen Guerillas begründen und rechtfertigen. Die kolumbianischen Paramilitärs geben vor, Regierungskräfte militärisch unterstützen zu wollen. Allen drei Gruppen von Akteuren, Regierungskräften, linken Guerillas und rechten Paramilitärs wurde in der Vergangenheit mehrfach die Verbindung und Zusammenarbeit mit kolumbianischen Drogenkartellen nachgewiesen. Für Guerillas und Paramilitärs sind diese vitale Einnahmequellen und Überlebenssicherung.[4]

Die Wurzeln des bewaffneten Konflikts liegen in verschiedenen Faktoren. Entscheidend ist unter anderem die politische Polarisierung Kolumbiens zwischen “Konservativen” und “Liberalen” die ab der Unabhängigkeit des Landes (1810 bzw. 1819) und der darauf folgenden Republik entstanden ist und somit eine sehr lange Tradition hat. Für den direkten Ausbruch des Konflikts werden der Mord an einem “liberalen” Politiker im Jahr 1948 sowie die eklatanten Einkommensunterschiede zwischen Großgrundbesitzern und Bauern vor allem in den ruralen Gebieten des tropischen Regenwaldes im weiten Osten des Landes verantwortlich gemacht.[5] Infolgedessen radikalisierten sich große Teile der Landbauern und gründeten verschiedene Guerilla- und Rebellenorganisationen, von denen die FARC am einflussreichsten wurde und etwa 1998 ihren militärischen Höhepunkt erreichte. Seit 1998 nimmt der politische und militärische Einfluss der FARC stetig ab, bedingt durch die graduelle Aufstockung der kolumbianischen Streitkräfte, den Verlust des Rückhaltes in der Landbevölkerung und die massive US-amerikanischen Militärhilfe.[6] Viele Journalisten und Wissenschaftler führen die erneute Verhandlungsbereitschaft der FARC mit den kolumbianischen Autoritäten auf deren aktuellen Schwäche zurück.

Die dreitägigen Vorverhandlungen in Havanna, die von den Regierungen Kubas und Norwegens als “Garanten” sowie von Venezuela und Chile als Unterstützer begleitet wurden, brachten eine Agenda hervor, die aus sechs wesentlichen Verhandlungsthemen besteht: 1) Integrierte landwirtschaftliche Entwicklung, insbesondere in den ruralen Gebieten, 2) Möglichkeiten der politische Partizipation der FARC, 3) Waffenstillstand und Ende des gewaltsamen Konfliktes, 4) Lösungsansätze des Drogenproblems, 5) Entschädigungen für die Opfer des Konflikts und 6) Implementierung, Verifizierung und Ratifizierung der Arbeitsagenda in einem Schlussdokument zum voraussichtlichen Ende der Verhandlungen.[7]

Eine große mediale Zuwendung erfuhren die Delegationen der kolumbianischen Regierung und der linksextremistischen, in ihren Wurzeln marxistisch geprägten, Rebellengruppe am 17. Oktober, als sie im Hotel Hurdalsjoen bei Oslo die erste Pressekonferenz eröffneten.[8] Der Stil und Gesprächston der Vertreter der Delegationen fiel dabei relativ unterschiedlich aus. Während Umberto de la Calle, Leiter der Regierungsdelegation, neben dem Wunsch nach Frieden und der möglichen Aussicht auf eine neue kolumbianische Verfassung auch die eingehaltenen Verpflichtungen der Gegenseite anerkannte, holte Iván Márquez, Verhandlungsführer der FARC, zu einem politischen Rundumschlag aus.[9] Márquez, Mitglied des Sekretariats der FARC und einer der wichtigsten politischen Strategen der Rebellen, kritisierte vor allem die Land- und Bodenpolitik der Regierung und forderte die Verstaatlichung der Rohstoffindustrien.[10] Problematisch bei seiner Rede waren unsaubere Fakten, wie falsche Angaben über Indizes der Armut und Ungleichheit in Kolumbien.[11]

Nach den Eröffnungsgesprächen in Oslo, in denen beide Konfliktparteien ihre Schwerpunkte klarmachen konnten, wird die umfangreiche Sechs-Punkte-Agenda am 15. November 2012 in Havanna weitergeführt. Bis jetzt wurde noch kein offizieller Waffenstillstand zwischen der Regierung und den FARC-Kämpfern vereinbart, dies ist erst der dritte Punkt der Verhandlungen. Wie der leitende Direktor der Nationalpolizei Kolumbiens in einem Interview mitteilte, sind die Kampfhandlungen zwischen Regierungskräften und FARC in vollem Gange.[12] Um die Verhandlungen zu ermöglichen wurden jedoch nationale und internationale Such- und Haftbefehle für die FARC-Delegation aufgehoben. Der Nationalpolizeidirektor betont, dass die Verhandlungsgespräche die “einzige Möglichkeit für die FARC sind, am Leben zu bleiben.”[13]

Während zu Beginn der Gespräche die positiven Stimmen überwogen, mischten sich gegen Ende der ersten Verhandlungsrunde in Oslo auch pessimistischere Ausblicke in die Kolumnen der Kommentatoren. Beklagt wird unter anderem die Absenz von zivilgesellschaftlichen Gruppen, die extreme politische Kluft zwischen der konservativ geprägten Regierung und den linksextremistischen FARC.[14] Ebenso problematisch ist das Fehlen der zweitgrößten Rebellengruppe ELN, die in bestimmten Gebieten der Departements Nariño, Cauca und Chocó Einfluss ausübt.[15]

Dem gegenüber stehen die positiven Aspekte wie zum Beispiel die hohe Zustimmungsrate in der Bevölkerung für die Friedensverhandlungen. Laut einer aktuellen Umfrage von Datexco unterstützen 67% der Kolumbianer den Verhandlungsprozess.[16] Auch das politische Klima im südamerikanischen Land ist mit dem kompromissbereiten Präsidenten Santos für Verhandlungen besser als vor 2010. Santos’ Vorgänger Álvaro Uribe konnte in seiner achtjährigen Amtszeit erhebliche militärische Siege gegen die FARC vorweisen, lehnt jedoch bis heute jegliche Verhandlungen mit die Rebellen ab, trotz der Ansicht einiger Experten, die einen militärischen Sieg über die FARC für sehr unrealistisch halten.[17]

Wie war wahrscheinlich ist es, dass die derzeitigen Verhandlungen zu einem dauerhaften und stabilen Frieden führen, wie es das Ziel der Agenda vorgibt?

Ein schnelles Ende der gewaltsamen Auseinandersetzungen in Kolumbien scheint trotz der Bemühungen auf beiden Seiten nicht sehr wahrscheinlich. Problematisch ist, dass nicht alle Teile der FARC bedingungslos hinter der Agenda stehen und neben den FARC noch andere militante Gruppierungen wie der ELN aktiv sind, die zwar unilateral bekanntgegeben hat, dass sie den Verhandlungsprozess grundsätzlich unterstützt, aber formell (noch) nicht daran beteiligt ist.

Es gibt noch keine klaren Aussagen und Ideen darüber, wie ein Aufarbeitungsprozess der Gräueltaten sowohl von FARC, Paramilitärs und Regierungstruppen aussehen soll. Im Gespräch ist das Modell einer Wahrheits- und Versöhnungskommission, wie beispielsweise in Peru oder Argentinien zur Aufarbeitung der Verbrechen der Militärdiktatur bzw. des Bürgerkrieges zwischen Armee und dem terroristischen Sendero Luminoso eingesetzt wurde. Offene Fragen sind jedoch die Entschädigung der Opfer. Es dürfte besonders den Angehörigen von Opfern in der kolumbianischen Bevölkerung sehr schwer zu vermitteln sein, weshalb Terroristen, wie die FARC offiziell eingestuft werden, das Recht zur Gründung einer legalen Partei haben sollten.

Ein weiteres Hindernis für ein friedliches Kolumbien ist die tiefe Verstrickung der FARC in den illegalen Drogenhandel und die dadurch ermöglichten enormen Gewinnmargen, die dieser ermöglicht. Zwar sieht die Sechs-Punkte-Agenda vor, über sogenannte Substitutionsprogramme zu sprechen, mit der Landbauern davon überzeugt werden sollen, statt Koka für die Kokainproduktion legale Produkte anzubauen, doch ähnliche Anreize und Versuche in Peru und Bolivien haben bisher diesbezüglich nur sehr wenig Erfolge gezeigt. Das Gewaltproblem in Kolumbien ist nicht nur ein FARC- oder Rebellenproblem, es ist auch unmittelbar mit der Illegalität und den unwahrscheinlich hohen Gewinnmöglichkeiten durch den Drogenhandel verbunden. Ein bedeutender und historischer Schritt wäre ein Friedensvertrag Kolumbiens mit den FARC allemal, es wäre jedoch naiv zu glauben, die Gewalt könne durch einen Waffenstillstand mit den militanten Rebellen beendet werden. Der kolumbianische Bürgerkrieg der vor 50 Jahren aufgrund massiver Ungleichheiten, extremer ländlicher Armut und politischer Spaltung im Land  begann, kann heute nicht gelöst werden, ohne gleichermaßen die gescheiterte Drogenbekämpfungspolitik neu zu überdenken.


[1] El Comercio (Ecuador), 29.10.2012, S. 2. Das spanische Originalzitat lautet: “Me gusta ponerme retos difíciles.”

[2] International Crisis Group: Colombia: Peace at Last. Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012, S. 34

[3] …”is an ongoing asymmetric low-intensity armed conlict”. InSight Crime: http://www.insightcrime.org/organized-crime-profile/colombia, 02.11.2012

[4] Für eine detaillierte Darstellung der Entstehung und Entwicklung des Konflikts siehe InSight Crime: http://www.insightcrime.org/organized-crime-profile/colombia sowie International Crisis Group: Colombia: Peace at Last? Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012.

[6] Die USA überwiesen Kolumbien zwischen 2000 und 2011 jährlich zwischen 200 und 750 Millionen USD Militärhilfe.

[11] Márquez erklärte, dass über 65% der Bevölkerung Kolumbiens in Armut lebt, tatsächlich sind es 44%. Er behauptete, dass Kolumbien auf Platz 3 der Länder mit der höchsten Ungleichheit ist (Maßstab: Gini-Koeffizient), tatsächlich ist Kolumbien auf Platz 10, wobei etwa 30 Länder, davon die Mehrheit in Subsahara-Afrika, nicht gelistet sind. Quellen: Weltbank, UNDP und CIA Factbook. Die Rede von Márquez ist hier nachzulesen: http://prensarural.org/spip/spip.php?article9438, 29.10.2012

[13] Ebd.

[15] Die ELN hat zwar unilateral bekanntgegeben, dass die den Verhandlungsprozess zwischen den FARC und der Regierung unterstützt, ist aber formell nicht beteiligt. El Comercio (Ecuador): http://especiales.elcomercio.com/2012/10/farc/#.UI8zJFE0iSo, 29.10.2012.

[16] El Comercio (29.10.2012), S. 2.

[17] International Crisis Group: Colombia: Peace at Last? Crisis Group Latin America Report N°45, 25 September 2012, S. i.

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